23 sept. 2014

Fantasía o Realidad - Isla de los Uros

Apenas sellan la salida de Bolivia en mi pasaporte, salgo caminando ansiosa para Perú. Siempre me gustó la nueva marca del país y cuando quiero acordar veo un cartel inmenso que te da la bienvenida, pero apenas lo cruzo veo a la derecha un cartel más que dice Perú, con esa tipografía hermosa. No iba a avanzar, hasta no tener mi foto ahí!!


No se cuánto tiempo estaré en Perú, así que le cuento al señor de migraciones que estoy viajando hacia el norte por tierra hasta México y le pido por favor que me de la visa máxima que son 90 días.
Sin decir nada, la firma y me hace seña de que circule. Sin más pienso para mis adentros "¡¡¡Hola Perú!!! Tengo muchas fichas puestas sobre vos, sorprendeme".

Primer destino a visitar, las Islas flotantes de los Uros, situadas en el lago Titicaca, que es el lago navegable más alto del mundo y pertenece a 2 países, una parte a Bolivia y otra a Perú. Para esto, arribamos a Puno y al bajar del bus, nos topamos con la primer novedad. Hay mototaxis por todos lados y bastó una mirada cómplice para decir casi a coro "¡¡¡Tenemos que tomarnos uno de esos!!!".


Después de buscar dónde dormir, vamos a la oficina de información Turística, nos informaron lo que preguntamos y mucho más, una atención excelente y digna de remarcar, nos dieron mapas, precios, horarios, distancias, bien completito todo, así da gusto ser recibido.

Mientras paseábamos, vemos una ceremonia de casamiento en la iglesia principal y entramos en silencio a ver de qué se trataba. Los adornos florales eran hermosos, muchas formas hechas con flores blancas y mínimos detalles en colores. A diferencia de nuestra tradición de tirar arroz a los recién casados, ellos les tiran pétalos de flores y papelitos de colores a la salida de la iglesia.

Nos embarcamos rumbo a las islas y no puedo dejar de pensar en que estos sitios son tan turísticos que siempre creo que es todo un circo montado para quienes los visitan y después que nos vamos, cada uno vuelve a sus vidas y trabajos reales. Se sacan la vestimenta típica, se sueltan las trenzas, se ponen un jean y una blusa y se van a trabajar a sus oficinas. Es probable que no sea al extremo como me lo imagino, pero estoy segura que algo de esto hay.

En cuanto llegamos nos asignan una isla a visitar. Da la "casualidad" que nos toca ir donde vive el gobernador y su familia. Nos reciben 3 mujeres paradas al lado de José (el líder) quienes nos nos dan un saludo en Quechua, su lengua nativa.


Las Islas están construidas con totoras y flotan por naturaleza, aunque son artificiales. Están hechas de apilar varas de totoras para un lado y otro, de esa forma se va formando una especie de malla. A ésta, a su vez les ponen una especie de anclas en sus 4 extremos, para que los vientos no se las lleven de paseo por el lago. Al ser la totora un elemento natural sin tratamientos contra el agua, el sol y el viento, se echan a perder muy rápido, por lo que todas las semanas apilan entre 2 y 3 metros de varas nuevas para mantenerlas.

Representación de cómo arman las islas

Sus casitas están hechas del mismo modo, también las camas y las embarcaciones. El arte de este tipo de tejidos es un legado que se pasa de una generación a otra y es la característica principal de esta comunidad. El gobernante de la comunidad se comunica con los vecinos que llegan navegando en sus canoas, desde una torre ubicada en la entrada de su islote. Por cada isla viven alrededor de 3 o 4 familias y cada una se encarga de pescar y cazar, para luego intercambiar en el mercado con otras familias lo necesario para alimentarse. Hoy en día su actividad principal es el turismo.

La torre de "comunicación"

Nos vamos a pasear en lo que José llama su BMW, que tiene costo adicional, claro. Pero es una ayuda extra para la familia. Mientras las mismas 3 mujeres que nos recibieron nos despiden cantando "Vamos a la playa oh oh oh oh oh!!!" en varios idiomas. En la embarcación vienen también 3 niños pequeños que cantan pedacitos de canciones en español, japonés, inglés, francés, italiano y portugués, para luego pedir monedas a cambio. Antes de llegar la guía nos pidió que no les diéramos monedas y así evitarían que los padres pongan a trabajar a los niños, es preferible comprar una artesanía a alguna de las 3 familias que viven en la isla.



Entramos a una de las casas para ver cómo eran por dentro y definitivamente compruebo mi teoría. La choza tiene adentro TV, cable y radio. Fuera de la vista de todos, en la parte de atrás de la casa estaba la colgada en la soga la ropa que usan a diario, pantalones y remeras como las de cualquiera de nosotros, la vestimenta típica sólo está colgada a modo de muestra. Además también tienen embarcaciones a motor.



Aún habiendo descubierto el lado B de la isla, les recomiendo visitarla. Vale la pena conocer esta comunidad y aprender sobre su cultura, que si bien se fue perdiendo con el paso del tiempo, realmente existió, siendo la única de este tipo en todo el mundo.


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