25 sept. 2014

Perdidas en la Isla del Sol

Nos embarcamos rumbo a la famosa Isla del Sol. No sabemos mucho del lugar. Sabemos que la isla tiene dos partes, la Norte y la Sur. La parte Norte es la menos turística y por tanto la más económica y tranquila. La parte sur es dónde está "La posta" turísticamente hablando, muchos alojamientos, barcitos, lugares donde comer, donde comprar artesanías, ruinas para visitar...

Y dónde creen que fuimos?!


Claro está que a la parte norte, cuanto menos turistas a las vueltas, más auténtico es todo, aunque un poco se nos borró la sonrisa cuando al llegar al muelle norte, a la par nuestra desembarcaba un contingente de un super barco, con gente de no se qué origen y fueron recibidos por cholitas con collares de coloridas flores, al mejor estilo Hawaii y cholitos tocando alguna melodía con sus instrumentos de viento.



La foto no es muy nítida, pero se ven las Cholitas


Y los músicos

A la mañana siguiente, después de unos mates ligeros, rearmé la mochila chica, iríamos a una playita que habíamos visto desde la lancha cuando llegamos; Pero el día anterior entre charlas mezcladas, había sonado la idea de ir hasta la parte sur caminando, por un sendero que lleva 3Hs. de caminata y aunque ya era tarde para esa aventura, por las dudas, puse lo necesario para no tener que volver a buscar nada.

Puse una remera de mangas largas, un pañuelo un poco chico para usar como lona, pero que cumpliría esa función, un chaleco polar, linterna frontal, cámara de fotos, botellita de agua y lo que siempre llevo, un mini monedero que cumple función de neceser con algunas pastillas, curitas, un espejito y un pincita. Además también un par de toallitas femeninas y si algo no le puede faltar, es la manteca de Cacao. Por último agarré efectivo y copia del pasaporte, por las dudas.

Y todo entra acá


Salimos en búsqueda de sol y calor, en un día común en la isla, hace calor durante el día y refresca a medida que baja el sol o se nubla o se levanta viento. Las noches pueden ser muy frías.

Comenzamos a caminar por esas callecitas mezcla de tierra y arena, contemplando el paisaje, disfrutando la tranquilidad, descubriendo rincones mágicos, cambiando el rumbo para no enfrentar a una chancha mamá y sus chanchitos que se alimentaban en el medio de la calle, no sea que nos vea como una amenaza para sus crías y nos saque corriendo.


Los dueños de la Isla


Buscando la playa nos damos cuenta que el camino pasa muy alto y no tenemos por donde bajar, el terreno es muy empinado y se hace imposible. Seguimos el camino, disfrutando cada paso, cada foto, cada vista. El paisaje se tiñe de pantalones azules y remeras blancas, se escuchan murmullos y risas. Turistas fuera de los senderos habituales llamó su atención.

La playa desde las alturas

Uno de los chicos nos preguntó si pensábamos en ir al lado Sur de la isla, porque él conocía otro camino más corto, que era el que él tomaba para ir a su casa. La propuesta sonaba tentadora, pero por corto que sea el camino, ya era tarde y oscurece temprano por esas latitudes, todas estábamos desabrigadas, unas más que otras, un par tenían ojotas, pantalones cortos, musculosas y bikini, porque claro, íbamos a la playa.

Pero como estas son las partes divertidas y aventuradas de los viajes después de deliberar dos segundos, dijimos que sí! Después de todo si se hacía tarde teníamos una linterna. 

Si los caminos de montaña sin consolidar son difíciles, imaginen ir cuesta arriba, por un caminito de tierra floja y en ojotas...
Mario (nuestro nuevo "Guía"), no era muy diferente en su hábito al común de la población Boliviana, él hablaba poco, casi nada. Aun así, nos contó que para ir al colegio, salía de su casa dos horas antes y caminaba varios kilómetros para poder llegar, porque en la Isla sólo tenían un colegio secundario y le quedaba prácticamente del otro lado de la isla.
Lo que ese día no tuvo en cuenta, fue que su invitación lo demoraría al menos una hora, no sólo porque estábamos mal calzadas, sino que también por falta de entrenamiento, lo que él era capaz de hacer manteniendo el equilibrio por un camino diminuto y corriendo, a nosotras nos costó un chapuzón, no quedó más que pasar por dentro del lago; después por arena y volvimos a la tierra. Nuestros pies eran milanesas literalmente.

Rumbo Sur

En camino

En un momento nos cruzamos con un conocido de Mario, hablaron en "Aymara" (su lengua) y claro que no supimos qué. No sabemos si lo retaron por llevarnos por ese camino, si le dijo algo por la demora o qué, pero en un momento nos señaló y nos perseguimos un poco. Tal vez era una emboscada... Y si nos robaban o nos hacían algo más adelante? Nosotras no sabíamos ni dónde estábamos.

Pero pocos metros más y nos mostró su casa, nos señaló con la mano en qué dirección debíamos seguir y desapareció corriendo.

Dimos con una especie de espacio para celebraciones, todo el piso de prolijas piedras, al recinto se ingresaba por un portal que encima tenía una Chacana todo hecho en piedra, al fondo se veía una construcción con una cruz en lo alto, lo que supuse que era una iglesia. A partir de ahí, entrábamos al sendero turístico y no tardamos en encontrarnos con un "peaje" para peatones, dónde nos exigieron el pago de un derecho de paso. Poco después, llegamos a una pseudo puerta de entrada, un portalito que suponía la llegada al lado sur de la isla. Saltamos de emoción!! Llegamos!! Un tanto cansadas y con hambre, aunque casi sin plata porque nadie había llevado, hicimos una pausa en un barcito con una vista alucinante, pedimos licuados y panqueques y nos sentamos a apreciar la bahía que estaba repleta de yatecitos, aun había sol y el clima estaba hermosos, aunque comenzaba a levantarse viento.







Mientras caminábamos a la parte más poblada y comenzábamos a ver más movimiento, el viento aumentaba. Las callecitas son de piedras, no tienen veredas y al borde de donde finaliza la calle, comienza una hilera de humildes y prolijas casas de adobe. Los únicos "vehículos" que por allí transitan son modelo Mula y Borriquito, la calle principal que conecta con el muelle con el poblado es una escalera empinadísima que se hace eterna sin mochila, me pesa de imaginarme subiendo con la mochila grande. Todo es subir y bajar. Pero vale el esfuerzo, cada rincón es un paisaje distinto e igual de hermoso.

Para entonces la hora nos corría y el viento nos empujaba, era tarde y teníamos 3 horas de caminata por delante hasta nuestro campamento. Esperando que alguna acción divina nos acompañe, bajamos al muelle para saber si aun había alguna lancha que saliera con rumbo norte. El "NO", fue rotundo seguido de una posibilidad inaccesible para cualquiera de nosotras, es que si seguíamos la lógica, con lo picado que estaba el Titicaca, seríamos como una cascara de nuez.

No perdamos tiempo, vamos!! Para cuando terminaba de decir eso, mi mente ya estaba programada, no importaba nada más, sólo llegar a nuestro campamento. Encaré la escalera eterna, tomé la delantera con actitud, según mis cálculos caminaríamos la última hora de noche, por eso no había tiempo que perder. Para entonces yo ya tenía puesto todo lo que había llevado, las chicas usaron sus lonas para abrigarse un poco, al menos habían llevado camperas.
Llevaba la delantera, Manu me seguía de cerca, Chu y Meme un poco más atrás. De tanto en tanto me daba vuelta a ver si estaban todas, pero mi programación decía que sólo importaba llegar y perdí todo instinto de grupo, de mamá pato y de "Lider delantera", sólo caminé. Cuando reaccioné, había perdido la mitad del team y como si fuese poco, había tomado el camino equivocado, aunque cualquiera de las posibilidades llevaban al mismo lugar.

Manu, pensemos... Vamos hasta la puerta de entrada, si ellas tomaron el camino correcto y llegaron antes, seguro nos esperan ahí. Hacía frío, pero frío de verdad, al punto de dolernos las manos.

Esperamos... Esperamos... Y esperamos... Preguntamos a los que venían por el sendero desde el lado Norte y nadie las había visto, era obvio que no habían llegado a la entrada aun.
Las llamamos a gritos, si estaban cerca iban a contestar, pero nada. Volvimos a preguntar a quienes venían del lado sur y nada... A esa altura ya estábamos preocupadísimas, 40 minutos y nada!!! Entre los gringos que pasaban y no hablaban ni una palabra de español, los lugareños que hablan en su dialecto y nosotras que tratábamos de hacernos entender era todo un show.

No estoy a favor de la división de los grupos y aun menos en esta situación, porque a veces, la división trae más desencuentros, pero no había opción. Manu se quedó en la entrada preguntando a cuanta persona pasaba y yo hice y deshice un par de veces los dos caminos posibles a tomar y saben qué?!? NADA!!!

Preocupadas, con frío y de mal humor decidimos volver al último lugar donde las habíamos visto, no sabíamos qué había pasado, no nos podíamos imaginar más que cosas malas, alguna se cayó, se golpeó, se lastimó, no podían caminar... Por la cabeza pasan mil preguntas y mil hipótesis por cada segundo de incertidumbre.
Volvimos buena parte del camino hasta un lugar en donde estaban comprando agua la última vez que las vimos y ahí preguntamos una vez más por nuestras compañeras de equipo.

- Hola Seño, disculpe que lo moleste, estamos buscando a unas amigas que estuvieron comprando agua por acá hace más de una hora, son dos chicas, estatura media, tez blanca, pelo oscuro y están muy desabrigadas, pantalones cortos, ojotas...
...El señor piensa un momento y dice
- Ah!! Sí!! Estuvieron por acá y también las están buscando. Han dicho que estarían en un Hostal aquí a la vuelta.
- Ah! Muchas Gracias!

Mil preguntas nuevas surgieron, aun no se si sus palabras nos causaron tranquilidad o ira e indignación, nos encendimos y comenzamos a bajar la cuesta buscando algún hostal en el que puedan estar. Así como de casualidad, las veo dentro de un bar pequeñito tomando algo caliente y ahí estallamos, y no precisamente de emoción, ni de alegría.

Sin poder contener  nuestro enojo, convertimos ese lugar en un conventillo en segundos, ellas con una sonrisa y a los abrazos porque finalmente nos habíamos encontrado y nosotras nos las queríamos comer crudas. En el bullicio pedimos explicaciones y más nos enojábamos. Es que no lo podíamos creer!!! Ellas calentitas tomando algo y nosotras muertas de frío buscándolas hacía 1 hora 40!!

Resultó ser que una de ellas se sentía mal, aun estaba recuperándose de un fuerte resfrío, sin energías se quedó atrás y sintió que no podía seguir caminando, por tanto decidieron ver dónde pasar la noche con lo poco que llegaban a juntar de plata entre las dos; pero la culpa de que no avisaran era mía, porque yo iba adelante y se suponía que debía darme vuelta a ver que todo esté bien. Ok! Asumo mi responsabilidad y pregunto...
- Si van a un recital con amigos y los pierden adentro, dónde se encuentran?
- En la puerta!
- Y no se les ocurrió ir hasta la puerta a buscarnos?
- No! Porque creímos que se habían ido sin nosotras.
- Me están jodiendo?!? Si salimos 4 a caminar, volvemos 4! A menos que acordemos lo contrario.
- Bueno pero vos porque sabes de montaña y esas cosas, vos me tenes que decir antes de salir y me vengo preparada igual que vos...

Ahhh bueno!!! La carencia de sentido común, también era mi culpa...

Una vez descargada la ira, pero aun un poco resentidas, terminamos por reírnos de la situación, pidiendo dos tazas más de té de coca y otra habitación, ya no podíamos ir a ningún lado.



Temprano comenzamos el día, 3 horas de caminata por delante y el viento no había aflojado ni un poco. Juntamos coraje y acordamos que la que esté adelante miraría si todas veníamos y si alguien se quedaba atrás avisaría, además cada una debía estar pendiente de quien venía detrás.

El sendero está en el filo del altiplano, no hay árboles ni nada que haga reparo, es bastante desértico y el viento no perdona, está muy frío, sólo pienso en llegar, se hace eterno.


De calzado llevo una especie de mocasines de goma, el contrafuerte de un lado, me hizo un tajo sobre el tendón de Aquiles, la sangre corre por el calzado blanco y voy dejando una gota cada tanto, la tierra se me pega, pero prefiero seguir así, cualquier cosa que haga, será peor, si sigo concentrada así, no siento ni dolor, del frío duele la garganta un poco y los oídos y sólo escuchaba mi voz interior diciendo, ya llegas...

... Y llegamos, nos abrigamos con todo lo que teníamos, limpié y lavé mi herida y los pies y la cara y las manos y... Qué bien se siente!!!

Amé cada rincón de esta Isla y es imposible resumir la historia y la cantidad de fotos que quiero compartirles...




1 comentario:

  1. que mal momento, pero suerte que todo termino bien, ame la isla del sol ;)

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