15 dic. 2013

Día del peatón en La Paz (Parte II)

… Después de dormir una horita larga, nos levantamos para almorzar, salimos caminando por el medio de la calle, claro, es el día del peatón, entonces lo vamos a aprovechar. Después de toda la movida que nos tocó hoy a la mañana, la verdad es que el día del peatón es una muy buena iniciativa, aunque creo que deberían funcionar un mínimo de transportes por emergencias o por gente como nosotras que no sabe acerca de estos temas y se les da por arribar en un día como hoy.

Éste día se celebra en muchas otras ciudades de Bolivia y consiste en cerrar las calles al tránsito vehicular y abrirlo a peatones y ciclistas, organizando juegos para los niños, para los medianos y los grandes, algunos shows de música tradicional, helados, magia, payasos, globos, artesanías, comidas típicas, dulces, pelotas, la familia saltando la soga, inflables saltarines y mucha gente en las calles, abuelos con sus nietos, tíos con sus sobrinos, muchas risas, diversión y un ambiente muy cálido. Entre tanta gente nos encontramos también con el Colo y Seba, a quienes había conocido ya en Iruya, que además se habían encontrado con Marian, otra viajera que conocí en Tilcara.










A la mañana siguiente nos juntamos todos en el mismo Hostel y ahora somos como una gran familia. El lugar está repleto de artistas, todos hacen algo o varias cosas, malabares, música y más música, guitarras, flauta traversa, charango, timbales, pesuñas, panderetas, sonajeros y siguen apareciendo instrumentos, además de cantautores e improvisadores. Hay también artesanos en piedras, macramé, tejido, plata, cueros y otros como yo, que los miran desde un rincón. Lo lindo de estos lugares es que quienes no tenemos el arte incorporado, de a poco nos vamos nutriendo de todas esas cosas.




Una tarde nos fuimos con Meme a una feria, cerca del cementerio. En la feria encontramos desde carnicerías al aire libre, pasando por tiendas de ropa típica, hasta productos de limpieza y alimentos de todo tipo. Quienes me conocen, saben que soy la persona menos consumista que existe sobre la faz de la tierra, sólo compro cosas que necesito, si no, no compro. Pero les aseguro que Bolivia y su feria, me despertaron todos los instintos consumistas que hasta el momento no había tenido nunca. El ver los precios absurdamente bajos en comparación a los de Argentina, me despiertan ganas de comprar, el encontrar que en casa pago el doble de precio, un producto de producción nacional, me genera indignación y ganas de comprarme todo. Y eso que no fuimos a la feria del alto, ahí sí que he visto gente que se compró bolsones y bolsones de ropa y accesorios.





Se me dio por apoderarme de un miércoles a la mañana e irme sola a desayunar a la plaza, frente a la casa de gobierno, pasé a comprar un café para llevar y después unas galletitas en un carrito a una cholita. Me senté en unas escaleras muy cerquita de donde vienen los niños a alimentar a las palomas y ahí me quedé dos horas, observando cómo la gente le da vida a las plazas, se reúnen a tomar café, leen el diario, comparten una charla, discuten acerca del trabajo, están en silencio, venden libros, intentan de convencerte de su religión y así se sucede todo. Mayormente los grupos grandes son de hombres, no se ven mujeres reunidas hablando. A ellas, se las ve tras los puestitos de trabajo, ya sea vendiendo comidas o en una especie de kioscos ambulantes, ya que en Bolivia no hay Kioscos como en Argentina.







Paseamos por la llamada calle de los brujos, donde todos los negocios venden yuyos, hierbas, palo santo, llamas disecadas y todo lo que se les pueda ocurrir para practicar ritos y hacer ceremonias tradicionales, para la buena suerte, para tener trabajo, para purificar la casa, para la fertilidad y muchas cosas más. La verdad es que desconozco bastante del tema como para ampliar. En la zona también están los mercados de los artesanos, tantos tejidos hermosos que no me puedo comprar porque recién comienza el viaje y no puedo estar cargando con cosas, menos aun que es ropa de abrigo y me voy cada vez más al calor. Pero estoy convencida de que voy a volver por muchas de esas cosas y para disfrutar otras cosas más de este hermoso país.



Otro día nos escapamos hasta las ruinas de Tiahuanaco, santuario de la cultura homónima. Lo divertido de la excursión, era nuestro guía, que estaba tan compenetrado en las explicaciones que daba, que todo lo dramatizaba, nos contaba sobre los rituales al sol, arrodillado frente a la piedra donde se rendía culto, con los brazos hacia arriba y cantando en lengua nativa mirando al cielo y así cada una de las representaciones.







De casualidad nos encontramos con Xavi, el español con quien estuvimos en Sucre, por la noche de charla y cervezas, al otro día fuimos a comprarles regalitos a sus sobrinos y me tocó cocinar un rico almuerzo de despedida. Qué lindo es volver a encontrarte con esa gente con la que pasaste buenos momentos.


Así se nos pasa casi una semana en La Paz, paseando por el centro, comiendo en el mercado, disfrutando de la plaza principal y su gente, viendo desfiles de estudiantes disfrazados, escuchando buena música cada día, viendo practicar malabares para el show del semáforo, compartiendo ricas comidas y reencontrándonos con gente linda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario