10 dic. 2012

Próximamente en cines: LAS OKUPAS (Suspenso)

El día comenzaba con un plan que venía del día anterior, nos levantamos temprano. Tati se iría a la universidad a entregar unos papeles, para estar de regreso en la casa más tardar, a las 9Hs. Mientras, Manu, Teode y yo, haríamos las comparas, para luego partir a las Lagunas de Atillo a las 10Hs. Así aprovecharíamos el día para caminar por los senderos del Parque Nacional Sangay, que además, es Patrimonio de la humanidad y a la noche acamparíamos.

Lo que sucede en la vida de los viajeros, es que generalmente los planes que se hacen, no llegan a concretarse. Simplemente porque tenemos mil factores que pueden alterar lo planeado.


La noche anterior
nos quedamos hasta muy tarde de charlas y mates, mientras les hacíamos el aguante a otros chicos que debían tomarse un bus en la madrugada. De allí se desprende uno de los tantos factores.
Al día siguiente, nos despertamos temprano, pero no lo suficiente. Eso hizo que a las 9:30Hs, recién estemos desayunando, por lo que a la hora en que el bus estaba saliendo, aun seguíamos desayunando.

No es problemas, nos vamos a las 13Hs, ya que hay otro bus más ¡¡¡perfecto!!! Relajadas, seguimos con el plan que habíamos hecho el día anterior. Una, trámites, las otras compras y todo listo para partir.
Ya en el bus, comemos unos chifles y empanadas que habíamos comprado antes de subir. Tras 2 horas de viaje, el chofer nos avisa que debemos bajar, porque habíamos llegado. Nos deja en la puerta de un parador que es restaurante y además tiene proveeduría.

Entramos a comprar más agua y hablando con la seño nos dice que tenemos una hora de caminata al menos; Pero teníamos entendido que no eran más de 20 minutos, ahí nos damos cuenta que el Sr. Del bus, nos había bajado donde se le dio la real gana. No es una ruta muy transitada, el paisaje es una belleza, cerros con su vegetación muy verde, arroyitos y lagunas. Se ve alguna que otra casita y muchas vacas sueltas caminando por todos lados.

Según dijo el chofer, ese lugar en donde nos dejó era el último vestigio de población, hasta las próximas 2 horas de ruta. Así, mientras caminamos hacia el inicio del sendero, escuchamos un vehículo venir y no dudamos en lanzar nuestro pulgar al aire. Era una especie de camioncito, que para suerte nuestra, PARA, les indicamos para donde vamos y nos suben en la caja de atrás; junto con muchas herramientas y 7 obreros que volvían de una larga jornada laboral. Por suerte nos llevaron hasta ahí, porque en verdad el bus nos había bajado muy lejos y el camino eran curvas y contra curvas con subidas y bajadas Nos dejan frente a una laguna pequeña y siguen camino.

Nunca encontramos ningún sendero, los comentarios de incertidumbre son variados, aun los de Tati, que había estado por ahí, hacía algún tiempo. Comenzamos a bajar a la laguna por un sendero improvisado por nosotras, pero aun estando lejos de ella, advertimos que es zona de humedales, es decir, caminábamos y el agua brotaba del suelo, sería imposible acampar. Planeamos la retirada, y caminamos hasta un cartel que veíamos más adelante. Ese cartel nos da la bienvenida, e informa que el horario de visita es de 9 a 17Hs y que debíamos registrarnos en la oficina del Guardaparque. Entendemos perfectamente el mensaje, pero… ¿Dónde está tal oficina? Es un misterio…
¿Qué hacemos en el medio de la nada, en una ruta que no hay ni tráfico? Tal vez la casilla está más adelante, porque si el cartel estaba allí, la oficina no estaría hacia atrás. Bueno, estamos acá, avancemos.

De casualidad se acerca otro auto. Hacemos dedo nuevamente y se detiene. Le comentamos al señor que estábamos buscando la oficina para del Guardaparque y dice, “Sí, sí, pero eso ya lo pasaron hace rato, está hacia atrás…”

Volvemos por donde vinimos, resulta ser que quienes nos llevaron amablemente hasta ahí, se habían pasado por alto que debíamos bajar antes. Ya comenzamos a plantearnos regresar, no había sendero, no podríamos acampar, la noche es bastante fría, según dicen todos y para peor, el parador famoso del Guardaparque, está deshabitado.



El cartel que anuncia en la puerta, “Bienvenidos al parador turístico, aquí encontrará, restaurante, camping, cabalgatas, canchas deportivas, caminatas y pesca, es una GRAN mentira. Igualmente, no queríamos resignar nuestro campamento. La seño de proveeduría (que está a una hora de caminata) nos dijo que el bus de regreso pasaba a las cinco, por lo que hicimos picnic al costado de la ruta. Si pasaban autos antes del bus, haríamos dedo una vez más, si no, nos lo tomaríamos en cuanto llegue.

Fue ahí, que mientras esperábamos una de nuestras 2 alternativas de regreso, nos comimos unos ricos “sanduches” (como les llaman por estas latitudes) de aguacate, tomate, queso, limón y sal. Además de sacarnos fotos, charlar, reírnos de nuestra aventura, contar experiencias, abrigarnos porque comenzaba a hacer frío, hice un poco de bufón (saben que esa parte suele estar a mi cargo jaja), sacamos más fotos, investigamos el lugar y para todo esto, sólo habían pasado 2 autos que no pararon, el bus, que ni noticias y ya eran las 7 de la tarde (noche acá).



En una de las recorridas de Teo por el complejo abandonado, encontró un lugar con habitaciones, una cama, una colchoneta, baño (privado, obvio) y hasta tenía agua, aunque no luz. ¡¡Ya está!! Estamos salvadas, al menos estaríamos mejor que en la carpa sin ningún reparo. Pero también, una de estas casitas del complejo, para estar habitada, hay ropa tendida y la puerta cerrada con candado.

¡¡Ya fue!! Seamos OKUPAS por una noche…

Salimos en búsqueda de cartón, íbamos cual FBI buscando narcos, linterna en mano, dábamos un empujoncito a la puerta, un reflectoraso y entrábamos, es una especie de película de suspenso. Al menos para mí, que soy bastante miedosa para estas cosas. No encontramos ni un cuadrado de 10 x 10 de cartón, pero dimos con otra cabaña mejor, esta tiene pisos de madera recién repasados con kerosene  y se la siente mucho más cálida. Enseguida armamos la mudanza, mochilas, bolsas de dormir, linternas y colchoneta bajo el brazo, montamos nuestro nuevo refugio.



Una vez la puerta cerrada, pusimos música y nos sentamos a seguir charlando a la tenue luz de 3 leds de un par de linternas.

Siendo mayoría de Argentas, seguimos lo que es habitual en nosotros, una charla sin algo de comida en medio, no es una reunión del todo interesante. Así que redoblamos la apuesta del almuerzo, a los “sanduches” les sumamos pepino y zanahoria.

Afuera el viento soplaba sin parar y los silbidos eran variados, el entorno no daba la sensación de seguridad, aunque por otro lado estamos solas ¿Qué puede pasar?

De bien que estábamos a plena música, risas y a medio sanduche, se escuchan 2 vehículos que se estacionan fuera y comienzan a tocar bocina. Nos paralizamos literalmente. Apagamos la música y las linternas, por poco dejamos de respirar, no sabía qué hacer, salir, quedarnos en silencio, esperar y como de costumbre comenzaron las peores y más disparatadas hipótesis. “Alguien nos vio en la ruta y volvió a buscarnos”; “O es el chofer del bus que alguien le avisó y nos pasó a levantar”; “Pero no, se escuchan 2 motores”; “¡¡HAY!!

Se escuchan pasos”; Hagan silencio, concentrémonos en lo que se escucha, guardemos la comida y acostémonos. Como pudimos, tiramos todo dentro de una bolsa… Se fue uno de los vehículos, el otro sigue tocando bocina. “Tal vez son amigos del Guardaparque que vienen a buscarlo”; “¿Y si es el Guardaparque?”; “¡No! No va a tocar bocina en su propia casa”; Hay chicas, esto me hace acordar a la película 96 horas, en la que secues….” “Hay Tati, cállate y metete en la bolsa de dormir, no es nada de eso”. Nos tapamos hasta la cabeza, el otro vehículo parece irse. Silencio…

¿Quién habrá sido?; ¿Por qué vino?; ¿A qué?; Si esto está abandonado… No pensemos más, vamos a dormir. “Chicas, se escuchan pasos”; “No, es la madera que cruje, al igual que la chapa y además el viento”; “Pero antes no se escuchaba”; “Pero estábamos con la música y hablando”… (SILENCIO)

Tati y Teo se duermen, se escuchan ruidos como pasos y hasta la chapa de la puerta de entrada. Es inevitable, el corazón se me dispara, la respiración se agita, no quiero hacer ruido, pero necesito oxigenar porque el corazón no se calma. Tomo una bocanada muy grande de aire y lo largo de forma entrecortada mientras pienso en que debo calmarme, porque en verdad, sé que los ruidos son normales del lugar en que estamos. Pero, ¿Qué hacemos si nos abren la puerta?, ya dijimos, gritamos primero y después explicamos lo que sucedió y por qué hacemos acá… Pero… Bueno, relax, por las dudas tapate la cara (?) y dormí. Una voz irrumpe el silencio... "Teo..."; "¿Qué?"; "Nada, estoy soñando..." Eran Tati y Teo que hablaban dormidas.

Logro dormirme, no se por cuanto tiempo, me despierto con el estómago hecho un nudo, me duele, tengo ganas de ir al baño, pero no quiero salir porque me da miedo y porque las chicas van a asustarse con el ruido de la puerta. Los pies los tengo congelados, estamos las 4 sobre la colchoneta atravesadas con las espaldas calentitas. ¡¡Necesito ir al baño!! Bueno, yo voy, no se si me da más miedo ir con o sin linterna. Mejor con, después de todo, sabes que no hay nadie. (creo que nunca hablé tanto conmigo misma de madrugada).

De regreso en mi bolsa de dormir, mientras intento volver a dormir la incertidumbre vuelve a brotar. “Y si mañana viene muy temprano el señor que está pintando los pisos, nos va a encontrar a todas durmiendo acá, ¿quién va a querer salir primera?, no importa, ya es de día. Pero qué te garantiza que de día no te va a pasar nada?” ¡¡¡YA!!! Volvé a dormirte Lala…

Hola, Buen día… Abro los ojos y es de día, Tati está en marcha. Veo que Manu también está con los ojos abiertos y Teo que comienza a reaccionar. ¿Qué hora es? Las siete, responde Manu con toda certeza, me pasé la noche mirando el reloj y rogando que amanezca… Es inevitable, nos reímos, estamos más distendidas, es de día. Manu comienza a contar todo lo que pasaba por su mente cada vez que se despertaba y miraba la hora. “Serían secuestradores y nos llevarían para la trata de personas, nos vi violadas, drogadas y mutiladas”. “¡¡¡Hayyyy!!!! No puede ser para tanto, no seas exagerada!!!”; “Bueno pero imaginé lo peor, casi no pegué el ojo en toda la noche”; “Yo me dormí en cuanto me aseguraron que los ruidos que se escuchaban eran de las maderas de la cabaña y el viento” dijo Tati. “Nooo, yo cuando se fue el auto, ya me quedé tranquila y me dormí” comentó Teo. Y yo, para qué les cuento, “mientras pude me hice la superada, pero en cuanto se durmieron, no podía dejar de pensar que los ruidos eran pasos”…

Levantamos campamento entre preguntas que no tendríamos respuestas, no sabemos quienes eran los que estuvieron anoche, ni mucho menos qué hacían acá. En lo único que pensamos ahora, es en volver, nada de caminatas por senderos que no existen, volvamos a Riobamba. Comenzamos a caminar al parador en donde nos habían dejado la primera vez, no era cerca, pero la menos se supone que ellos saben los horarios de los buses y además podemos desayunar.

Después de unos minutos de caminata, le hacemos dedo a un camioncito, que amablemente nos sube entre bidones muy grandes. Es el famoso lechero, pero el de verdad. Vamos parando en los campos, recolectando la leche que los pueblerinos sacan de forma manual de sus vacas. Algunos 4 o 5 litros, otros 40 y otros más de 100. Primero el chico nos dijo que nos llevaría sólo hasta el parador, después, hasta el pueblo siguiente, un poco más adelante, nos ofreció 2 lugares en la cabina con él y finalmente nos trajo casi hasta Riobamba…



Nunca sabremos el misterio de los visitantes de esa noche, hasta ahora, una de las anécdotas más locas de mi viaje. El poder de la mente, es inmenso y el control que podemos ejercer sobre él en momentos de suspenso e incertidumbre, es acotado (al menos para mí). En verdad nos asustamos mucho, pero ahora no es más que una aventura súper divertida.

4 comentarios:

  1. De película de suspenso la noche...jajaja..vaya imaginación...

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  2. No lo puedo creer tanta aventura que vivieron chicas.. y tu Lala eres toda escritora (q parce ya un libreto de cine).. Lo bueno es que salieron bien libradas.. no fueron mutiladas ni nada por el estilo.jajaja
    Me gusto encanto su historia... =)

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  3. Toda una aventura la que vivieron chicas y tu lala eres todo una escritora(como para los libretos de cine) Lo bueno es q no les paso nada.. no fueron mutiladas ni nada por el estilo jajaja
    Me encanto tu relato Lala. Exitos en el viaje, sigue disfrutando de las buenas aventuras que vengan en el camino =)

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  4. Me encantan las historias de viajes! Muy copada esta historia

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