28 ago. 2012

Cómo cambiar de planes en sólo un vistazo (y 2 minutos)


La idea era hacer noche en San Salvador de Jujuy, para luego continuar hacia Purmamarca. Particularmente a mi, no me gusta llegar de noche a un lugar que no conozco, menos aun cuando viajo sola porque me genera inseguridad, me da la sensación de estar en riesgo, no se cómo es la terminal a la que llego, cómo voy al centro de la ciudad, ni dónde puedo dormir o si tienen centro de información turística y si estará abierto.
Aunque sé que no hay que juzgar a primera vista ningún lugar al que uno va, no pude hacer caso omiso a ese impulso, mientras el bus entra a la ciudad, no me gusta nada, de lo que veo, no me siento cómoda en el lugar, no me representa un ambiente amigable, no parece ser seguro. Mucho menos al bajar del bus, la actitud de la gente, las miradas, la terminal en sí, no hay nadie que informe nada, doy una vuelta a la zona de boleterías y había chicos discutiendo y pegándose. Sólo eso me faltaba para reorganizar lo que haría realmente.
Al terminar esa vuelta, regreso a las ventanillas, donde veo 3 viajeros en situación de búsqueda de un boleto, sin saber dónde iban, me sentí en igualdad de condiciones, esa actitud de necesitamos huir. El instinto me lleva a acercarme,
-Lala: ¿A dónde intentar ir?

-Ellos: A Purmamarca

-Lala: Ah! Yo también, pero creí que hasta mañana no tendría suerte

-Ellos: Hay uno que sale en 5 minutos, pero tenemos que ir parados.

- Lala: Buenísimo! ¿Me puedo colar con ustedes?

-Ellos: Obvio!!! Ok! Somos 4, vamos parados!!!

Y eso fue todo, me había sumado a una “manada”, formada por los hermanos Delfina y Nicanor de Buenos Aires, quienes habían conocido el día anterior, en Salta, a Vanesa de Barcelona que también viajaba sola. En el viaje comenzamos a charlar de quiénes somos, qué hacemos, a dónde vamos, con quien… De a poco vamos entrando en confianza, el único que no iba por primera vez a Purmamarca era Nica, por lo que nos encomendamos a su conocimiento. Ya no es lo mismo llegar tarde a un lugar que no conoces, con más personas y con alguien que ya había estado antes.
En cuanto llegamos, decidimos quedarnos nosotras a cuidar las mochilas en la plaza y Nica iría a averiguar qué opciones teníamos para dormir, en medio de ese trámite, vuelve en medio de risas con 2 chicos más, Nicolás y Martín, a quienes habían conocido algunos días antes y habían compartido parte del viaje. La búsqueda queda suspendida, los chicos estaban en un Hostel que tenía camas libres en su misma habitación y había espacio para todos. Dormida, resuelta.
Salimos a caminar por el lugar, el entorno te atrapa, las construcciones de ladrillos de adobe, la plaza rodeada de artesanos que ofrecen sus tejidos multicolores, el cerro de los 7 colores, los almacenes como quedados en el tiempo, las personas con sus atuendos típicos de la región, sus rostros agrietados castigados por el clima y la altura, la iglesia con una arquitectura que no se a qué estilo responde, pero me encanta.
Mientras organizamos la cena, me contacto con los chicos de “Diarios de mochileta”, que también están por acá. De pronto somos unas 9 personas en la cena, empanadas y vino de por medio, con show de música incluido y todo. ¡¿¡¿Qué más podía pedir?!?!



Cerro de 7 Colores


Artesanías


Un buen desayuno y vamos a caminar por el sendero del Cerro Colorado, los paisajes y colores, no dejan de sorprenderme, todo es como en las fotos que siempre vi e ingenuamente creí que podrían estar retocadas, pero no!!! Todo es real. Gracias nena por incentivarme a que recorra el  norte de Argentina, decir que lo vale, me queda corto.
El recorrido lo terminamos en el cementerio, tal vez no es un lugar de lo más agradable, pero en silencio y con respeto, entramos. El lugar transmite paz, tal vez sea por el entorno o las construcciones, que son muy pintorescas, hay de piedras, con ventanas y otras de adobe, adornadas con flores coloridas.







Todos estamos de acuerdo en ir al Gran Salar y también coincidimos en que no vamos a pagar una excursión para llegar hasta ahí, por mi parte, voy a ir a Uyuni, pero me contaron que el camino al Gran Salar es increíble. Es paso obligado para todos los que van en dirección a Chile, porque es la única ruta que hay para llegar. Entonces, proponen hacer dedo y no me parece nada mal. Nos dividimos en grupos de a 3, por un lado Delfi, Nico y Martín, por otro Nica, Vane y yo, ninguna de las dos habíamos hecho dedo antes, pero en menos de 5 minutos, estábamos camino al salar gracias a las habilidades de Nicanor y a la buena onda de un matrimonio Salteño que iba de paseo hasta ahí.
El camino es IN-CRE-Í-BLE, serpenteo en subida, abismos,  altura, vertientes de agua congeladas por completo. Entre charlas y anécdotas se pasa volando y ya estamos sacándonos fotos en el salar, los cristales de sal son muy grandes y rígidos. Las piletas con agua y las montañas de sal muestran parte de la explotación, excavan y ponen a secar al sol, luego la procesan. La utilizan también para construir, visitamos el comedor de sal y me animo a montar una llama.


Camino Caracol


Salinas Grandes


Comedor de sal



Montando en llama :)



Mis planes, ya habían cambiado

La decisión de cambiar momentáneamente el rumbo ya la había tomado en la estación de S.S de Jujuy, ahora sólo me dejo guiar por las recomendaciones de los chicos que conocen la zona. Seguimos a Tilcara, otro bus en el que viajamos parados, la cantidad de gente que va y viene es importante y el servicio es escaso. Por suerte las ciudades están muy cerca una de otra y sólo son 35 minutos de viaje. Hay fiesta en Maimará, un pueblito muy cercano a Tilcara y todos van felices al festejo.
A sólo metros de la terminal, encontramos un Hostel, en donde fuimos atendidos por los mismos huéspedes, los dueños no estaban, quienes estaban alojados, no sabían cuando volverían, ni mucho menos, si había lugar. Igualmente, comenzaron a insistir para que nos quedáramos, nos invitan a cenar con ellos y a tomar algo. Dejamos las mochilas ahí y salimos a buscar otro lugar, ¿qué hacemos si no nos podemos quedar ahí?
No encontramos nada, pero al volver, logramos comunicarnos por teléfono con el dueño, quien nos dice cómo podemos acomodarnos. En el Hostel también estaban de fiesta, la música a todo volumen y nosotros que sólo pensábamos en dormir, son cosas que suelen suceder. No es una buena noche, entre el ruido y el frío, es imposible pegar un ojo. Yo sólo repito en mi mente “Que se corte la luz, que se corte la luz, que se corte la luz” y dicen que hay que tener cuidado con lo que uno desea porque se puede cumplir. De repente, se corta la luz!!! Ahora sí, soy feliz y duermo al menos un par de horas.
Nos vamos a desayunar frente a la plaza y a caminar hasta Pucará, un centro arqueológico en dónde han encontrado vestigios de un gran asentamiento Incaico y han restaurado las ruinas. Se puede ver la disposición de las casas, dónde dormían, comían y cómo enterraban a sus muertos en fosas redondas. Además hay un jardín botánico con mucha de las especies de cactus que se pueden encontrar en la zona y muestras en las vetas de las piedras, de los minerales de la región. El entorno natural en que está emplazado esto, es hermoso, los cerros coloridos, la vegetación, el sol y la compañía. Regresamos y vamos hacia Maimará, un pueblo que parece estar detenido en el tiempo, todas sus casas están construidas con ladrillos de adobe y los techos de paja, algunos tienen chapas y las calles son mayormente de tierra. El colegio y los edificios principales, son la excepción, construidos con cemento, prolijamente pintados, con coloridos murales.





















Partimos a Humahuaca, para luego seguir hacia Iruya, que no estaba en mis planes, pero me lo vendieron muy bien y ya estaba subida al recorrido de los chicos. Entre un bus y otro, tenemos unas horas para recorrer el lugar, más belleza por cada rincón que miremos, todas las calles son en pendientes muy empinadas, pero vale la pena el esfuerzo. Hoy estamos todos un poco flojos, mezcla de altura y algo que no nos hizo muy bien (al menos a mí), así que decidimos probar la famosa Coca para ver si mejorábamos. De esta experiencia hay un capítulo aparte.



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