28 ago. 2012

2 Días en "La Linda" nunca vienen nada mal...


Llego a Salta un tanto nerviosa, con cara de recién llegada, de 100 por ciento novata en el tema viajes, cargada de ansiedad, de emoción, de incertidumbre. Ya es de noche y es inevitable hacer oídos sordos ante tanta recomendación de que me cuide.  Pero también me cuesta dejar de lado el acto que se enciende de modo automático cuando salgo de viaje, de convertir todo a Dólares, aun siendo que pago en pesos.

Voy con la cabeza ocupada en definir si invertía varios pesos en un taxi hasta el centro de la ciudad o salía caminando por “El medio de la nada”,
como me lo pintaron, y me tomo el bus por una módica suma, hago 3 pasos fuera de la zona de equipajes y un señor muy amable, me ofrece servicio de transfer por un valor razonable, para dejarme en la puerta del Hostel, no lo dudo ni dos segundos, acepto como un niño un dulce. Bien, primer obstáculo resuelto, ahora a calmar ansiedades.
Una vez chequeada en el Hostel, dónde consigo lugar de casualidad, salgo a hacer reconocimiento del lugar, estoy muy cerca del casco histórico, pleno centro de la ciudad. Voy ubicando esas cosas que tal vez no sean básicas, pero creo que siempre trato de tenerlas vistas cuando llego a un lugar, Kiosco dónde poder comprar la primer botellita de agua, la farmacia (aunque con todo lo que me traigo, no creo necesitarla por un buen tiempo), algún lugar de comidas rápidas (esos que te salvan), el mercadito del barrio, un cajero, el centro de información turística… Estoy un tanto cansada y pienso en que esta vez nada me corre, mas que el ruido de mi estómago que reclama, así es que recurro al tradicional carrito panchero y vuelvo a dormir con una sonrisa de oreja a oreja.

¿¿¿Dormir??? Imposible!!! Aun con el cansancio que traía, no dormí nada, estuvimos de charla hasta las 2 de la mañana con Ariel, un Chileno, compañero de habitación con muchas cosas por contar, los preparativos de salidas están a full, gente que va, que viene, se escuchan, puertas, gritos, tacos, risas… Todo entra en calma, hasta que se escuchan gritos y llantos, una pareja discutiendo en la habitación de al lado y yo que pretendo dormir. Por suerte antes de intentarlo, chequeo los correos y tengo respuesta de Martín de couch, que me hace un lugar en su casa, que salvación oportuna!!!  Gracias!!!

Vamos, desayuno y a recorrer, esta vez cámara en mano, vuelvo al casco histórico, tan pintoresco y colonial, que aun con las modificaciones por las adaptaciones para el turismo, logras remontarte a la época de cabildos y calles sin asfalto.



Plaza 9 de Julio




Cabildo




Catedral Basílica




Basílica Menor de San Francisco




Centro Cultural América



Siguiendo las recomendaciones, voy al Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM), al menos unas 8 personas me habían dicho que no debía perdérmelo. El recorrido lleva poco más de una hora, todo se desarrolla a partir de un hallazgo antropológico en el Volcán Llullaillaco (a 6700 msnm). A través de esto han podido recrear una de las ceremonias más importantes del calendario ritual Inca, La Capacocha, en dónde se ofrecía a los dioses el bien más preciado que tenía una tribu, para ser retribuidos en igual medida. Tanto ofrendas, vestimentas, objetos de valor, como todo el ritual, se lo puede ver y recorrer con una guía (o solo), todo se encuentra en perfecto estado de conservación, debido a las condiciones en que fueron encontrados, la altura y el frío de la zona, fueron un gran aporte. Al finalizar, se encuentran momificadas las mayores ofrendas.

Hace mucho calor, voy por mis mochilas y sigo a casa de Martín, donde voy a quedarme hasta el sábado. Es lindo perderse en una ciudad de vez en cuando y no saber en qué lugar del mapa estas parado, pero sólo cuando estas de paseo y sin portar equipaje. Les digo que haber salido para el lado contrario al que debía ir, con el calor que hacía y los casi 20 kilos de equipaje, no es NADA divertido, pero al fin llego.
Después de descansar una horita, salgo nuevamente a caminar, despacito por plaza San Martín, que es uno de los pulmones de la ciudad, mucho parque, mucho verde, con un lago donde las aves se instalan a cambio de la comida que le dan los visitantes, algunos pasean en lanchitas a pedal o hacen ejercicios, otros sólo prefieren estar relajados disfrutando del entorno. Frente a ella encuentro el centro de ascenso por teleférico al cerro San Bernardo y allá voy. La vista que ofrece, es magnífica, se ve toda la ciudad, el cerro, las avenidas, plazas, es un recorrido relajado, que sube en pocos minutos, muchos metros. Al llegar arriba, hay diferentes senderos, con una parquización que incluye flores y cascadas de agua, además hay miradores, tiendas de artesanías, algunos juegos para niños y también algunos aparatos para hacer rutinas de ejercicios. Hay mucha gente que sube el cerro desde la ciudad por los senderos como pre calentamiento de su rutina al aire libre. Después de ver el atardecer, elijo bajar del mismo modo que subí y así ver la ciudad iluminada por completo.



Teleférico Cerro San Bernardo






Comienza otro día, después de compartir una mañana de charlas y risas con Mirta y Martín, me voy a recorrer algunos museos con la intensión no sólo de ver lo que tienen para mostrar, si no que también para conocer las construcciones coloniales de los edificios en que se encuentran estos museos.



Museo de Bellas Artes



Interior Museo Bellas Artes


Museo de la ciudad

Sigo rumbo a la estación de trenes, esa, desde donde parte el Tren a las Nubes. Con sólo ver el portal de ingreso, me emociono y se me saltan las lágrimas. Los ferrocarriles son una parte de la historia de mis raíces, el sustento de mi familia, uno de los pilares de la ciudad en que nací y me crie. Pero el tren a las nubes, es una historia en sí misma, es una asignatura pendiente en los viajes de mis abuelos, esos que nunca se cansaban de relatarme, muchos de los que me incitaron a hacer esto que hago. También fue tema de trabajos prácticos en la universidad y hasta el discurso en mi examen de expresión oral y escrita. Y lo tengo frente a mí, ahí nomás…





No quiero que se haga de noche, así que después de una mirada a la calle Balcarce, zona de peñas, bares, restaurantes y cervecerías, avanzo a toda máquina para el paseo Güemes, para llegar a ver el monumento del General homónimo y el barrio antiguo de la ciudad, con construcciones muy viejas restauradas. Estoy agotada, pero aun así paso a ver el Convento de San Bernardo, donde se encuentran las Carmelitas Descalzas, claro que sólo se puede ver el frente y la gran puerta tallada a mano por aborígenes de la zona.



Paseo Güemes







Convento de San Bernardo


Mochilas listas. No me puedo ir de la ciudad sin conocer el Mercado Central, me gusta ver todo lo que sucede ahí dentro, colores, objetos, comida, olores, ingredientes, sabores, gente del lugar, visitantes, artesanos, carnes, verduras, ropa, flores, adornos y la infinidad de cosas con las que te encuentras en estos lugares. Hay quienes tienen sus puestos en esta feria hace más de 30 años, mucho sucedió en todo ese tiempo me comenta uno de los artesanos del lugar, “ahora se encuentra más organizado y hasta tiene patio de comidas, antes estaba todo mezclado y al lado de un puesto de carnes, vendían zapatos y tejidos, y un poco más allá encontrabas pescados y flores”.
Nada más autóctono que comer en este lugar, me pido un tamal y empanadas. Esas que nosotros conocemos como “Empanadas Salteñas” pero que estando en Salta, no es necesario aclararlo.
Por suerte intento pensar antes de decir las cosas, porque estuve a punto de decirle “Y empanadas SALTEÑAS…”

Me despido de Salta y aunque se supone que, según mis planes hoy debería estar cruzando a Bolivia, salgo con rumbo a San Salvador de Jujuy.




7 comentarios:

  1. me encantó tu relato Lala,desde q publicaste el link en la página de Atrapa tu Sueño te estoy siguiendo... mucho éxito en todo y si algún día rumbeas para el sur de Argentina, en Comodoro Rivadavia - Chubut tenés lugar seguro y cálido para descansar ya q las puertas de mi hogar están abiertas a los soñadores!

    ResponderEliminar
  2. Muchas Gracias Gladys!!! Seguro que cuando esté de regreso, rumbee por esos lados, me encantaría conocerte. Beso grande!

    ResponderEliminar
  3. Aleee, hay dios!! que emocion que me da leer esto... creo q ya te lo dije, estas cumpliendo un sueño q tuve desde chica (por eso debe ser que leo todo lo q vas comentando, que me vi cada una de las millones de fotos q pusiste hoy en fb y que vi 800 millones de veces Diario de Motocicleta y todos sus paisajes jaja).... Estoy feliz x vos, por tremenda oportunidad q te da la vida de cumplir TREMENDO sueño!! =)

    Ahora esperaremos las fotos de Bolivia y mas y mas...

    Muchos besos aun muy frescos barilochenses!! =) Marian.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por seguirme Marian!!!!!!!! Que bueno que estás ahí atenta a mis pasos. A ver cuando te largas vos con Dani, no se van a arrepentir!!!

      Beso gigante y me encanta, que te encante :)

      Eliminar
  4. Amiguiiiiii ahora si!!! Siiiiiiii!!!! Ahora es el momento en que yo estoy en la mesa leyendo tus historias!!!! Estoy FELIZ!!!!! Que ganas de estar ahí con vos!!! Hermoso tu relato y hermosas tus fotos!!! Este blog ya va tomando color!!! Te quiero un montón amigui, vamos por más!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amiss!!! Que loco que ahora vos estés del otro lado, aunque admito que sería buenísimo tenerte acá conmigo, hacemos un buen equipo viajero... Tu mapa, va, MI mapa tiene todo el aguante, ya lo estuve usando y lo compartí con otros viajeros. Todos dijeron "Hooo!!! Qué buen regaloo!!" Te adoroooo!!! Muaaa

      Eliminar
  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar