28 ago. 2012

Cómo cambiar de planes en sólo un vistazo (y 2 minutos)


La idea era hacer noche en San Salvador de Jujuy, para luego continuar hacia Purmamarca. Particularmente a mi, no me gusta llegar de noche a un lugar que no conozco, menos aun cuando viajo sola porque me genera inseguridad, me da la sensación de estar en riesgo, no se cómo es la terminal a la que llego, cómo voy al centro de la ciudad, ni dónde puedo dormir o si tienen centro de información turística y si estará abierto.
Aunque sé que no hay que juzgar a primera vista ningún lugar al que uno va, no pude hacer caso omiso a ese impulso, mientras el bus entra a la ciudad, no me gusta nada, de lo que veo, no me siento cómoda en el lugar, no me representa un ambiente amigable, no parece ser seguro. Mucho menos al bajar del bus, la actitud de la gente, las miradas, la terminal en sí, no hay nadie que informe nada, doy una vuelta a la zona de boleterías y había chicos discutiendo y pegándose. Sólo eso me faltaba para reorganizar lo que haría realmente.

2 Días en "La Linda" nunca vienen nada mal...


Llego a Salta un tanto nerviosa, con cara de recién llegada, de 100 por ciento novata en el tema viajes, cargada de ansiedad, de emoción, de incertidumbre. Ya es de noche y es inevitable hacer oídos sordos ante tanta recomendación de que me cuide.  Pero también me cuesta dejar de lado el acto que se enciende de modo automático cuando salgo de viaje, de convertir todo a Dólares, aun siendo que pago en pesos.

Voy con la cabeza ocupada en definir si invertía varios pesos en un taxi hasta el centro de la ciudad o salía caminando por “El medio de la nada”,